Geofísica aplicada
Útiles para la caracterización del subsuelo o la búsqueda de estructuras enterradas o cavidades,
sin necesidad de realizar perforaciones en el terreno
¿Para qué sirve?
La geofísica aplicada es un solución útiles para la caracterización del subsuelo según sus propiedades físicas o la búsqueda de estructuras enterradas o cavidades, sin necesidad de realizar perforaciones gracias a técnicas no invasivas. Es fundamental para planificar obras, evaluar riesgos geotécnicos, localizar estructuras enterradas y optimizar proyectos de ingeniería civil, medioambiental y arqueológica.

Nuestras técnicas geofísicas no invasivas

En ECR Medio Ambiente, utilizamos diferentes técnicas geofísicas no invasivas para caracterizar el subsuelo según sus propiedades físicas:
Tomografía eléctrica
La tomografía eléctrica (ERT) es un método geoeléctrico que analiza el comportamiento eléctrico de los materiales del subsuelo, diferenciándolos en función de su resistividad.
Mediante la instalación de múltiples electrodos a lo largo de un perfil de medición, se obtienen datos que permiten generar una imagen bidimensional (distancia-profundidad) de la distribución de resistividades.
Este método permite:
- Identificar diferentes capas geológicas y su continuidad lateral
- Localizar el nivel freático
- Detectar cavidades, estructuras enterradas o zonas saturadas en agua
Los datos recogidos son procesados mediante softwares especializados como Res2Dinv y Res3Dinv, que permiten realizar la inversión matemática para obtener modelos coherentes del subsuelo.
También recurrimos a la tecnica sismica de refracción como complemento a la tomografía eléctrica. Esta funciona analizando el tiempo de propagación de las ondas elásticas generadas en superficie, entre una fuente de emisión y varios receptores. Estas ondas se refractan al atravesar capas con distintos niveles de rigidez.
Georradar
El georradar es una técnica geofísica no destructiva que utiliza ondas electromagnéticas de alta frecuencia para explorar el subsuelo.
Un equipo emite pulsos desde una antena hacia el terreno; cuando estas ondas encuentran cambios en las propiedades de los materiales (por ejemplo, una tubería, un vacío o una estructura enterrada), una parte de la señal se refleja y es registrada por el sistema. Esto permite generar un perfil continuo del subsuelo en tiempo real.
Esta técnica se utiliza principalmente para:
- Localizar servicios enterrados (agua, saneamiento, gas, etc.)
- Detectar cavidades en el subsuelo o localizar habitáculos tapiados
- Auscultar estructuras de hormigón (mallado en losas, muros, columnas)
- Identificar cimentaciones antiguas o estructuras enterradas
- Detectar posibles contaminantes en el terreno
Electromagnetismo (EM31)
El método EM31 se basa en la inducción de un campo electromagnético artificial para medir la conductividad eléctrica del terreno rápidamente.
El instrumento emite un campo que genera corrientes en el subsuelo; la respuesta del terreno permite mapear variaciones de conductividad a diferentes profundidades, de forma rápida y sin contacto directo con el suelo.
Esta técnica es especialmente útil para:
- Estimar el contenido de agua en el terreno
- Detectar la presencia de arcillas
- Identificar tipos de suelo y variaciones laterales de los estratos